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El análisis de María Saiz, presidenta de EEB-OVE, sobre emprendimiento femenino vasco.


Los últimos datos publicados por el Observatorio Vasco de Emprendimiento (EEB-OVE), realizados con  la metodología GEM, Global Entrepreneurship Monitor, muestran en términos cuantitativos que las diferencias de género a la hora de emprender son cada vez menos apreciables en la Comunidad Autónoma Vasca. De hecho, en el año 2020-2021, el 52,4% de las personas emprendedoras eran varones y el 47,6% mujeres. Es importante destacar el enorme avance en emprendimiento femenino que se ha producido en el ecosistema emprendedor vasco en los últimos años. Así, mientras en el año 2004 el indicador de la actividad emprendedora total de la Comunidad Autónoma Vasca mostraba una diferencia de 5 puntos entre hombres y mujeres, en el año 2020-2021 se ha reducido a medio punto, una cantidad diez veces menos que hace 17 años.

Un gran progreso que merece el análisis del emprendimiento femenino desde nuestro sistema de valores y percepciones sociales. Bajo esa óptica, observamos que las diferencias cualitativas siguen siendo importantes. Las mujeres muestran más miedo al fracaso, perciben menos nichos de oportunidad empresarial y observan que tienen menos conocimientos y habilidades para emprender que los hombres. De hecho, el colectivo emprendedor masculino es más optimista en su valoración del contexto cultural vasco para emprender, sobre todo en su valoración de la facilidad percibida para generar nuevos negocios y el compromiso empresarial con causas sociales.

En cuanto a la edad, el perfil para emprender es similar entre hombres y mujeres en la CAPV y las diferencias en formación tampoco son especialmente reseñables, salvo por una mayor presencia de la formación de postgrado entre ellas. Donde sí observamos importantes diferencias es en el terreno de las motivaciones para emprender, un factor determinante que sirve para predecir el origen y el desarrollo de la actividad emprendedora. Las motivaciones más ambiciosas, como el deseo de marcar una diferencia en el mundo, o generar riqueza o una renta muy alta son superiores entre los varones, sin embargo en el colectivo femenino tiene un mayor peso  dar continuidad a un negocio o tradición familiar.

Por otro lado, conviene señalar que el 48% de las personas inversoras informales en negocios de otras personas son mujeres y, por primera vez desde 2004las mujeres empresarias consolidadas superan a los hombres. Parece claro que no podemos permitirnos mantener un sistema de valores y creencias diferencial por sexo.  Este hecho perpetúa un modelo sesgado de ver la realidad y afecta a la incorporación de las nuevas generaciones para la creación de nuevas empresas en cuanto que oculta la realidad, no muestra referentes y refleja los factores limitantes o impulsores del emprendimiento femenino de una manera parcial.

Precisamente el colectivo emprendedor femenino demanda el reconocimiento del papel real que juegan las mujeres empresarias en el tejido empresarial vasco. Y este empoderamiento resulta tan necesario que ha de impulsarse en todos los ámbitos sociales,  muy especialmente en las aulas y en todos los niveles educativos. El logro de ese reconocimiento supone alcanzar un reto inexcusable: visibilizar mujeres referentes que sirvan de ejemplo. No existe otro camino para favorecer la evolución de la equidad social e ideológica que impulse con más fuerza el emprendimiento femenino en el ecosistema emprendedor de Euskadi.

María Saiz, presidenta de Euskal Ekintzailetza Behatokia- Observatorio Vasco del Emprendimiento